19.3.08

trabajar. 2.

Aunque (según me dicen) es algo difícil de entender, trabajo más a gusto si no trabajo. En particular cuando se trata del show bizness. Lo paso mejor cuando no tengo que demostrar, ni marcar, ni puntuar.

La vida profesional, nos dicen, debe hacernos felices. Es parte de nuestra cultura de erasmus europeos asumir que, de hecho, nos merecemos un trabajo que nos guste, aunque sea sólo un poco. Bueno, yo he disfrutado con todos mis trabajos y creo que sólo he trabajado una vez en algo que no quería - duré cinco días detrás de la barra (literalmente).

He vivido momentos descorazonadores en el trabajo, como todos. Y como todos también he tenido trabajos de mierda. Nada especial.



(en la foto, otros tiempos)


Lo que sí que creo que es algo particular es mi relación con la… (oh, dios, no puedo creer que vaya a decir eso) la industria musical. Cuando trabajo lo paso mal. Cuando dejo de trabajar me siento aliviada y sin darme cuenta empiezo a trabajar mejor que cuando se me supone trabajando for real. Contacto con grupos que me gustan, voy a fairs y visito locales de ensayo. Un lío ¿verdad?


Lo cierto es que justo ahora, cuanto más me acerco a los treinta y a la profesionalidad de la ‘gente Mayor’ con mayúsculas más me apetece jugar con mis discos y mandar emails a trocho y mocho. ¿Me estaré agarrando a mi veintena como a un clavo ardiendo? ¿O será que en el fondo está es la música es MI vida y va a seguir siéndolo siempre en menor o mayor medida?


Bueno, todo queda un poco lejos ahora. Mis amigos se retiran. Mis conocidos y colegan son padres. Nadie quiere salir de gira… Mi generación está out-dated. Hemos pasado a mejor vida (o quizás, a una vida mejor.)

Ah… este post es un tanto demasiado personal para lo bonito e informativo que estaba el blog últimamente.
Lo compensaré mañana con un buen texto sobre mi nueva asignatura más odiada… ‘Història de la Llengua Anglesa II’.